
Preparación
Se amasa con masa madre y el resto de ingredientes de cada fórmula. Al volcar la masa ya se ven las semillas repartidas: van dentro, no se agregan después.
Cómo los hacemos
Los dos panes salen del mismo Centro de Producción y siguen la misma secuencia. Cambia la fórmula y el acabado; el proceso es el mismo. Estas son las etapas, fotografiadas en planta.

Se amasa con masa madre y el resto de ingredientes de cada fórmula. Al volcar la masa ya se ven las semillas repartidas: van dentro, no se agregan después.

La masa descansa en artesa y toma cuerpo antes de dividirse. Se enharina apenas lo necesario para poder manipularla.
Se divide y se bolea cada pieza a mano hasta la forma redonda. Después se aplica el acabado exterior: cobertura de amapola en el Pan Bíblico, semilla en el Canola & Camelina.

El corte se marca a mano, pieza por pieza, con cuchilla. Define por dónde va a abrir la hogaza en el horno, y es la razón de que ningún pan salga idéntico a otro.
La masa reposa un día completo en frío antes de entrar al horno. El reposo prolongado permite que la estructura se desarrolle de forma gradual y que el perfil aromático se construya con calma. Es la etapa que define la textura de la miga.

Las piezas entran al horno de pisos. La hogaza abre justo por donde se marcó el greñado y toma su color final.

El pan reposa hasta perder el calor. No se puede rebanar caliente: la miga se aplasta y la rebanada se deforma.
Se rebana en planta y se cierra la bolsa con la etiqueta del producto. La unidad sale de 700 gramos, lista para exhibición.
Fermentación lenta
Antes de entrar al horno, la masa reposa en frío durante 24 horas. El reposo prolongado permite que la estructura se desarrolle de forma gradual y que el perfil aromático se construya con calma, sin forzar el proceso. Es también la razón por la que un pan que se pide hoy se planifica ayer.